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El Hospital de Getafe dispone de un sistema mixto para el control de la calidad de la limpieza que realiza una contrata externa y que ha servido como instrumento de mejora continua de la calidad. Este sistema convive con la labor del personal propio.

En nuestra dinámica de trabajo realizamos inspecciones mensuales para controlar el estado de la limpieza en las zonas a cargo de la contrata; en ellas participan al menos un responsable del Servicio de Hostelería del centro y uno de la empresa adjudicataria. Al final de la visita se recogen las deficiencias observadas en un acta que firman ambos responsables.

El hospital se ha reservado en las condiciones del contrato la facultad de encargar a una empresa externa la realización de esta valoración, aunque hasta la fecha no se ha tenido que ejercer nunca, toda vez que los criterios seguidos en la valoración han sido asumidos sin controversia por la contrata. Los resultados obtenidos son trasladados a una hoja de valoración del servicio en la que la puntuación máxima son 100 puntos, y las deficiencias observadas se descuentan según el apartado en que se encuadran. La limpieza, al igual que otras áreas de la hostelería hospitalaria, es uno de los aspectos valorados como calidad percibida por el enfermo, pero no es sólo esta vertiente estética la que nos preocupa: la propia actividad sanitaria también requiere unas condiciones higiénicas óptimas.

[h3]De la cantidad a la calidad[/h3]
El objetivo es convertir una valoración cualitativa (sucio o limpio) en cuantitativa. Mediante la sistematización y objetivación de los parámetros a evaluar, obtenemos un sistema de medición de la calidad que nos ayuda en el seguimiento y control del producto final y en la implicación de los responsables de la contrata en un proceso de mejora continua de la calidad.

Para dar un mayor grado de objetividad, se consideran también los resultados de las encuestas realizadas a pacientes, las quejas de supervisoras de unidades de hospitalización y las reclamaciones recogidas en el contestador automático de hostelería y a través del servicio de atención al paciente. La suma de las puntuaciones nos permitirá cuantificar la calidad del servicio como buena (75-100 puntos), aceptable (60-75) o deficiente (inferior a 60).

Una calificación deficiente faculta al hospital para aplicar penalizaciones mediante el descuento del importe resultante de la partida que, en la facturación mensual, corresponde a beneficio de la empresa. Además, diferenciamos el incumplimiento puntual o aislado del reiterativo, agravando la penalización en el segundo supuesto. Hasta el momento no ha sido necesario llegar a materializar ninguna sanción, ya que la empresa ha respondido con prontitud a las incidencias que han surgido durante la vigencia del contrato. En ningún caso se trata de medir el comportamiento de los trabajadores, sino de conocer cuál es el nivel de calidad del centro, fruto del esfuerzo de trabajadores y empresa. La compañía responsable de la limpieza ha colaborado en la puesta en marcha de este nuevo sistema de control, que ha supuesto para el hospital una mejora importante, sobre todo en la higiene de determinadas zonas. La valoración media de la calidad de limpieza en el año 2003 ha sido de 91 puntos, por lo que consideramos esta solución como una buena herramienta de trabajo para la gestión del servicio.

Fuente: DIARIO MEDICO.COM
Autores: María "ngeles Martín de Diego y Lucila "lvarez del Valle
Hospital Universitario de Getafe, en Madrid "